Los que aman el vino y la gastronomía no pueden vivir sin maridar correctamente, y los que todavía no se han adentrado en este mundo tienen por delante un camino muy interesante que recorrer.
Desde Sabors Catering vamos a contarte qué es el maridaje de vinos, y para ello hemos preparado una guía con todo lo que necesitas saber.
¿Qué es el maridaje de vinos?
Maridar significa combinar un plato y una bebida (hablamos de vino por lo general), para que trabajen juntos potenciando el sabor. Un buen maridaje evitará que el sabor del vino opaque al de la comida y viceversa, equilibrando los aromas, texturas y sensaciones en la boca.
En resumen, hace que la comida y el vino colaboren y sepan mucho mejor que si tomases cada parte por separado.
Tres principios básicos en el maridaje del vino
Si nunca has maridado antes, vamos a darte tres consejos para principiantes pero que pueden serte de especial utilidad:
- Iguala intensidades: si el plato es ligero, necesitarás un vino ligero (ej. ensalada con Sauvignon Blanc). Si el plato es contundente, decántate por un vino con cuerpo (ej. estofado de ternera con Tempranillo).
- Juega con la acidez: el vino con buena acidez limpia la grasa y la sal de un plato (ej. mariscos grasos combinan bien con Albariño).
- Elige afinidad o contraste: la afinidad consiste en unir sabores y aromas parecidos, como el pescado blanco con un vino blanco suave. Si prefieres destacar el contraste, puedes equilibrar los opuestos, como queso azul intenso con vino dulce.
Una vez empiezas a conocer cómo funciona el maridaje, empezarás a disfrutar mucho más de la gastronomía. No importa si es en un catering o en tus platos caseros, estos principios te ayudarán a sacarle el máximo partido a los sabores.

Guía rápida de maridaje
Después de hablar de qué es el maridaje y de ver los tres consejos básicos para hacerlo correctamente, hemos preparado un listado con algunas de las combinaciones clásicas para que te adentres en este mundo y empieces a disfrutarlo:
- Marisco o pescado blanco: un Albariño, un Verdejo o un Sauvignon Blanc. Su frescura y notas cítricas realzan el sabor delicado del pescado y limpian el paladar.
- Pollo asado o carnes blancas: un Chardonnay con cuerpo o un Godello, que aportan cremosidad y hacen un buen acompañamiento a la carne jugosa.
- Pasta con salsa de tomate: una Garnacha o un Tempranillo joven, cuyos matices frutales se equilibran con la acidez del tomate.
- Carnes rojas y guisos: un Tempranillo crianza o un Cabernet Sauvignon, potentes y estructurados, que resisten platos intensos y especiados.
- Queso curado: un Rioja reserva o un Syrah, ideales para resaltar los matices salinos y grasos del queso.
- Queso azul o foie: un Pedro Ximénez o un Moscatel dulce, cuyo dulzor contrasta y suaviza el sabor intenso.
- Postres con chocolate: un vino tinto dulce o un Oporto, que complementan la riqueza y dulzura del cacao.
Consejos para no fallar
Queremos terminar dándote unos consejos muy sencillos de seguir (y de recordar):
- Evita que un sabor eclipse al otro: si el plato es muy potente, el vino debe estar a la altura.
- Confía en vinos locales para platos de la misma región: suelen estar pensados para ir juntos.
- No tengas miedo a experimentar: el maridaje no es una ciencia exacta, es un juego de sabores.
Cuando uno descubre qué es el maridaje de vinos, no hay vuelta atrás: es un viaje precioso donde descubrir texturas, sabores y matices. Con esta guía tienes un punto de partida, pero es un tema con una profundidad enorme en el que puedes seguir aprendiendo. Si vas a organizar un evento y quieres que te ayudemos con el catering o los espacios, contacta con nosotros aquí.